Siempre le das lo difícil a los mismos

David Canteros

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Cuando aparece algo difícil o que no puede salir mal, probablemente tengas dos o tres personas en las que confiás especialmente. Ya las viste responder, conocés cómo trabajan y sabés qué esperar de ellas. Elegirlas tiene sentido.
Pero cada vez que volvés a elegir a esas mismas personas sucede algo más: ellas acumulan nuevos desafíos y vos acumulás más información sobre lo que son capaces de hacer. Del resto, en cambio, podés seguir sabiendo prácticamente lo mismo.
Para pensar
Cuando decís que confiás en alguien para un desafío difícil, probablemente tengas razones concretas. Ya viste cómo piensa bajo presión, qué hace cuando aparece algo inesperado, cuándo pide ayuda y cómo toma decisiones sin tener toda la información.
Esa confianza no se construyó solamente porque esa persona tiene determinadas capacidades. También se construyó porque tuviste oportunidades de observar esas capacidades en acción.
Y ahí aparece un problema interesante cuando los desafíos importantes empiezan a concentrarse siempre en las mismas personas.
Valeria, gerente de Marketing, tenía que decidir quién haría una presentación frente a la dirección. Normalmente se la hubiera dado a Federico. Conocía el negocio, presentaba bien y ya había demostrado que podía responder en ese tipo de situaciones.
Pero Federico estaba saturado y Valeria pensó en Camila. Hacía muy bien su trabajo, aunque nunca había presentado frente a la dirección.
Su primera duda fue: “No sé si está preparada.”
Finalmente decidió darle la oportunidad. Durante la presentación, uno de los directores hizo una pregunta que no habían previsto. Valeria pensó que tendría que intervenir. Pero Camila se tomó unos segundos, hizo una pregunta para entender mejor qué le estaban planteando y respondió.
No tenía una respuesta preparada. Lo que Valeria pudo observar fue otra cosa: cómo se manejaba Camila cuando aparecía una situación que no controlaba.
Camila no había desarrollado esa capacidad durante la presentación. Probablemente ya estaba ahí. Lo nuevo era la información que Valeria tenía sobre ella.
Eso permite hacer una distinción importante: lo que una persona puede hacer no es necesariamente lo mismo que aquello que vos ya tuviste la oportunidad de verla hacer.
Cuando algunas personas reciben sistemáticamente los desafíos nuevos, cada experiencia produce más evidencia sobre ellas. Las ves negociar, presentar, equivocarse, recuperarse, decidir y aprender. Esa evidencia aumenta tu confianza y hace todavía más probable que vuelvas a elegirlas la próxima vez.
Con otras personas puede suceder lo contrario. Como todavía no las viste frente a determinadas situaciones, tenés menos información. Y como tenés menos información, dudás más antes de darles una oportunidad.
Así puede formarse un círculo difícil de detectar: elegís a quienes más conocés porque tenés más evidencia y, al elegirlos nuevamente, conseguís todavía más evidencia sobre ellos.
Por eso, cuando pensás “no sé si está preparado”, quizás todavía no estés describiendo una limitación de esa persona.
Quizás estés describiendo el límite de lo que hasta ahora tuviste oportunidad de observar.
Para escuchar
Cuando siempre elegís a las mismas personas para los desafíos importantes, también limitás cuánto podés descubrir sobre las demás. En el audio profundizamos sobre la diferencia entre lo que alguien no puede hacer y aquello que todavía no tuviste oportunidad de verlo hacer.
Para Ver
En el video trabajamos esta idea a partir de la decisión de Valeria entre Federico, alguien que ya había demostrado cómo respondía, y Camila, sobre quien todavía tenía menos información.
La situación permite observar algo difícil de ver cuando miramos solamente el resultado: cada desafío que damos no sirve únicamente para resolver una necesidad de la empresa. También genera nueva información sobre la persona que lo enfrenta.
Dar los desafíos importantes a quienes ya demostraron que pueden resolverlos es una decisión razonable. El problema aparece cuando esa se convierte en la única lógica, porque algunas personas acumulan desafíos y evidencia mientras de otras seguimos sabiendo muy poco.
Descubrir potencial también requiere generar situaciones que permitan observarlo. Porque antes de concluir que alguien todavía no puede hacer algo, vale la pena distinguir si realmente lo comprobaste o si, simplemente, todavía no tuviste oportunidad de verlo frente a ese desafío.
Para llevarte
La próxima vez que tengas algo importante para resolver, además de preguntarte “¿quién sé que puede hacerlo?”, preguntate: “¿a quién todavía no vi frente a un desafío como este?”





























