Qué se espera hoy de vos: por qué gestionar bien tu equipo ya no es suficiente

Olivia Bennett

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Buen día. Esta semana quiero compartirte algo que quizás también te pase: podés estar haciendo bien tu trabajo, tener un equipo que funciona y, aun así, encontrarte con problemas que no podés resolver desde ahí.
Porque hay resultados que necesitás conseguir que no dependen solamente de lo que haga tu equipo. También necesitan decisiones, acciones o cambios en otras partes de la empresa.
Para pensar
Tu equipo funciona bien. Las personas saben qué tienen que hacer, toman decisiones y los resultados acompañan. Pero aparece un problema con un cliente que involucra a Comercial, Operaciones y Tecnología. O necesitás reducir un costo que depende de cambiar cómo trabajan varias áreas. O una tecnología empieza a generar dificultades que tu equipo no puede resolver por su cuenta.
Ninguna de esas situaciones se resuelve gestionando mejor a tu equipo. No porque algo esté funcionando mal ahí, sino porque el problema va más allá de lo que tenés a cargo.
Pensá en la experiencia de un cliente. Comercial puede entender perfectamente lo que necesita, Tecnología desarrollar lo que le pidieron y Operaciones implementar correctamente la solución. Cada área puede hacer bien su parte y, sin embargo, el cliente seguir teniendo una mala experiencia.
Porque el cliente no vive la empresa por áreas. Vive una sola experiencia.
Algo parecido puede pasar dentro de tu propio equipo. Imaginá que hace varias semanas no llegan a terminar todo lo planificado. Podrías pensar que falta organización, foco o velocidad. Pero cuando mirás mejor descubrís que cada pocos días aparece una nueva prioridad: entra una urgencia, algo que estaba primero deja de estarlo y parte del trabajo iniciado queda en pausa.
Lo que parecía un problema de ejecución quizás sea consecuencia de decisiones que se están tomando en otro lugar. Pedirle al equipo que vaya más rápido no va a resolverlo.
Por eso, frente a un problema, hay una pregunta que puede cambiar bastante lo que hacés después:
¿Qué está haciendo que esto suceda?
Quizás no puedas decidir las prioridades de toda la empresa, pero sí podés mostrar cuánto trabajo queda a mitad de camino, qué resultados se demoran o preguntar qué debería dejar de hacerse si entra algo nuevo. En otros casos, podrás conectar personas, aportar información, mostrar una consecuencia o hacer visible una decisión que alguien necesita tomar.
No se trata de saber de todo ni de hacerte responsable de toda la empresa. Se trata de entender mejor el problema antes de decidir qué podés hacer frente a él.
Pensá en los tres problemas que más te preocupan hoy.
¿Cuántos empiezan y terminan dentro de tu equipo?
Gestionar bien lo que tenés a cargo sigue siendo fundamental. Pero cuando el problema excede a tu equipo, tu trabajo también puede ser encontrar desde dónde ayudar a resolverlo.
Para escuchar
Los problemas ya no tienen área
Para escuchar
Los problemas más importantes de una empresa ya no terminan dentro de un área.
Mejorar la experiencia del cliente, incorporar inteligencia artificial, transformar procesos, reducir costos o lanzar un nuevo negocio son desafíos que atraviesan equipos, funciones y responsabilidades. Y eso cambia el trabajo de un líder.
Gestionar bien tu equipo sigue siendo necesario. Pero cada vez más, los resultados dependen de tu capacidad para influir, conectar personas, alinear áreas y hacer avanzar problemas sobre los que no tenés control directo.
En este video analizamos por qué los problemas cambiaron, por qué gestionar más ya no siempre es la respuesta y qué significa esto para quienes quieren seguir creciendo como líderes.
Para llevarte
Antes de preguntarte cómo resolver un problema, preguntate si estás mirando en el lugar correcto.





























